Era una casa de paredes despintadas, puertas descolgadas y losetas rajadas, la ventana de la sala-comedor penetraba la luz suficiente para notar su presencia pero no tanto como para dibujar su rostro. El era una muchacho delgado y aunque no era muy alto sus ojos negros en esa cara picara me decian que era mas seductor y salvaje de lo que aparentaba. Me dominaba la manera como el me provocaba y su mirada altiva que me rechazaba me impulsaba a ser mas agresiva y descarada.
Era una pasion ruda y violenta, de las que las chicas buenas de madres nobles se escandalizan, pero se podria ser algo puta dentro de una casa tan maltratada y tan escondida. Ella se paseaba elegante y perfecta con el torso desnudo entre las habitaciones, y él la observaba entre fascinado y confundido, como aquel que aun no cree merecer tal obsequio. Ella queria someterlo a las peores vejaciones, se sabia mucho de su manera tosca de tratar a las mujeres y a ella no la trataria igual. El pensaba que ella seria una mas y que si tuviera un revolcon con la chica nueva su novia no se iba a enterar.
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